De: Enrigue, Álvaro, La mierte de un instalador, Editorial Joaquín Mortiz, México, 1999.
"Entr nosotros, los mejores artistas son los carniceros." (p. 37)
"No eres cornudo porque te engañan [...], sino porque se sabe." (p. 57)
"Nunca como en nuestro fin de siglo se tomó más a pecho la noción de hacer de la vida - o al menos de la propia cara - una obra de arte." (p. 88)
"Desaprovecho aquel miserable la oportunidad dorada de plantear una reflexión sobre los aficionados que ocultan la escasa claridad de su trabajo tras la muralla en ruinas de las vanguardias." (p. 125)
"Todas la partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, ailjibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo... Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, asterión."
Jorge Luis Borges, La casa de Asterión.
Jorge Luis Borges, La casa de Asterión.
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Diablo Guardián
De: Velasco, Xavier, Diablo Guardián, Ed. Punto de Lectura, México, 2010.
"La tragedia de todos los ojetes es que sus hijos salen más ojetes que ellos." (p. 77)
"Cada vez en que confías en alguien estás tirando dados." (p. 118)
"La gente compasiva es de lo más estúpida." (p. 120)
"Ser rico es aprender a oler el hambre." (p. 120)
"¿Nunca has sentido que una tienda te comprende? ¿Que tiene tus colores, tus tallas, tus excentricidades?" (p. 122)
"... mirándose a los ojos tímidos y triunfantes, como dos niños que recién ahogaron al bebé de la sirvienta." (p. 162)
"Los egoístas nos odiamos para destantear al enemigo, y después regresamos a la cama donde espera nuestro cochino ego." (p. 223)
"A la gente le gusta ver sufrir a la gente. Les da seguridad, se sienten importantes, afortunados, buenos. En realidad no les estas pidiendo que te regalen nada; les vendes la tranquilidad de su conciencia." (p. 239-240)
"Antes cobro diez mil pesos por ahogarme entre la mierda que recibir cincuenta por limpiarla. O doscientos por comértela, que es lo que muchos prefieren." (p. 257)
"Todos somos cacagrande o cacachica de alguien." (p. 264)
"... no hay en este mundo situación más jodida que la de un hombre solo en una mesa con un cigarro de mujer a medio terminar." (p. 279)
"... las típicas frases del mexican small talk: ¡Qué genial! ¡Qué increíble! ¡Seguimos en contacto! ¡Te cuidas! ¡No te pierdas! sobre todo si estás pensando: Ay, qué hueva me da este pinche naco. Cosas que en el momento caen simpáticas, y parte de su gracia es que no tienen peso. No significan nada, son como golocinas pequeñitas, chamois, chochos, pasitas, de esos dulces que nunca comes de uno en uno." (p.291-292)
"Tiene la paciencia de un escusado: ni habla, ni se mueve, ni reclama. Entiende que más tarde o más temprano le va a caer su mojón." (p. 292)
"... se parece a un pedazo de mierda pegosteado en la suela del tenis: es más fácil acostumbrarse al olor que tratar de limpiarlo." (p. 325)
"Siempre que no me acuerdo de la música de un año quiere decir que fue un año de mierda." (p. 328)
"¿Has escuchado una canción muchas veces seguidas sólo para poder seguir llorando? Era un llanto bonito, como brisa." (p. 339)
"La intensidad de una pasión se mide por la soledad que le precede."(p. 354)
"Amamos de la única manera soportable: como si jamás fuésemos a morirnos." (p. 357)
"Pero ¿cuándo el amor es propiamente amor?... Incluso sin respuesta, lanzadas al espacio estratosférico de los propios insomnio, las preguntas que apuntan hacia la probable existencia del amor suelen aparecer cuando no queda tiempo, ni voluntad, ni siquiera osadía para ponerlas en duda." (p. 358)
"... no saber, y además preguntarse, y despertar con prisas y sentir un vacío en todo el esternón cada vez que se abrían las puertas de la cantina, y probar el alivio desgraciado de que otra vez no fuera ella la que entraba, y resistir no obstante los embates de la nada con la sonrisa imbécil del beato moribundo, ¿no era precisamente estar allí, donde el amor?" (p. 362)
"Yo no tengo esperanzas, tengo planes." (p. 363)
"Porque en el reino del amor sólo sabe quien cree, y lo demás no existe." (p. 364)
"Siempre digo que me escapé de mi casa buscando libertad, pero no es cierto. Casi nada de lo que digo es cierto. Me escapé de la casa para criar mis propias esclavitudes." (p. 377)
"Esos que salen con que no saben olvidar, lo único que deveras no olvidan es su puta soledad podrida..." (p. 380)
"Yo solamente entiendo la necesidad de una revolución si me dices que todos nos vamos ir a Las Lomas." (p. 388)
"Cuando hay una persona que te agrada, lo que más quieres es creerle cualquier cosa que te cuente." (p. 408)
"Que maldigas tus momentos más felices y no puedas dormir si no rezas por mí." (p. 478)
"Nadie vive tan cerca del ridículo como la clase media. Por eso nadie quiere quedarse ahí [...]" (p. 496)
"Nunca es igual decir: no quiero que me busques, a pensar: Ojalá no me encuentre." (p. 500)
"Está todo tan pinche corrompído que la decencia tiene que esconderse para sobrevivir." (p. 510)
"Me gustaría hablar de tulipanes, de la montaña rusa, de todo lo que me cambió la vida cuando te compré. ¿O prefieres que diga << cuando te conocí >>?" (p. 513)
"Todo lo que me gusta en la vida se compra, y vas a perdonarme pero tú no eres nadie para ser la excepción." (p. 515)
"(Saber: qué verbo amargo.)" (p. 529)
"La tragedia de todos los ojetes es que sus hijos salen más ojetes que ellos." (p. 77)
"Cada vez en que confías en alguien estás tirando dados." (p. 118)
"La gente compasiva es de lo más estúpida." (p. 120)
"Ser rico es aprender a oler el hambre." (p. 120)
"¿Nunca has sentido que una tienda te comprende? ¿Que tiene tus colores, tus tallas, tus excentricidades?" (p. 122)
"... mirándose a los ojos tímidos y triunfantes, como dos niños que recién ahogaron al bebé de la sirvienta." (p. 162)
"Los egoístas nos odiamos para destantear al enemigo, y después regresamos a la cama donde espera nuestro cochino ego." (p. 223)
"A la gente le gusta ver sufrir a la gente. Les da seguridad, se sienten importantes, afortunados, buenos. En realidad no les estas pidiendo que te regalen nada; les vendes la tranquilidad de su conciencia." (p. 239-240)
"Antes cobro diez mil pesos por ahogarme entre la mierda que recibir cincuenta por limpiarla. O doscientos por comértela, que es lo que muchos prefieren." (p. 257)
"Todos somos cacagrande o cacachica de alguien." (p. 264)
"... no hay en este mundo situación más jodida que la de un hombre solo en una mesa con un cigarro de mujer a medio terminar." (p. 279)
"... las típicas frases del mexican small talk: ¡Qué genial! ¡Qué increíble! ¡Seguimos en contacto! ¡Te cuidas! ¡No te pierdas! sobre todo si estás pensando: Ay, qué hueva me da este pinche naco. Cosas que en el momento caen simpáticas, y parte de su gracia es que no tienen peso. No significan nada, son como golocinas pequeñitas, chamois, chochos, pasitas, de esos dulces que nunca comes de uno en uno." (p.291-292)
"Tiene la paciencia de un escusado: ni habla, ni se mueve, ni reclama. Entiende que más tarde o más temprano le va a caer su mojón." (p. 292)
"... se parece a un pedazo de mierda pegosteado en la suela del tenis: es más fácil acostumbrarse al olor que tratar de limpiarlo." (p. 325)
"Siempre que no me acuerdo de la música de un año quiere decir que fue un año de mierda." (p. 328)
"¿Has escuchado una canción muchas veces seguidas sólo para poder seguir llorando? Era un llanto bonito, como brisa." (p. 339)
"La intensidad de una pasión se mide por la soledad que le precede."(p. 354)
"Amamos de la única manera soportable: como si jamás fuésemos a morirnos." (p. 357)
"Pero ¿cuándo el amor es propiamente amor?... Incluso sin respuesta, lanzadas al espacio estratosférico de los propios insomnio, las preguntas que apuntan hacia la probable existencia del amor suelen aparecer cuando no queda tiempo, ni voluntad, ni siquiera osadía para ponerlas en duda." (p. 358)
"... no saber, y además preguntarse, y despertar con prisas y sentir un vacío en todo el esternón cada vez que se abrían las puertas de la cantina, y probar el alivio desgraciado de que otra vez no fuera ella la que entraba, y resistir no obstante los embates de la nada con la sonrisa imbécil del beato moribundo, ¿no era precisamente estar allí, donde el amor?" (p. 362)
"Yo no tengo esperanzas, tengo planes." (p. 363)
"Porque en el reino del amor sólo sabe quien cree, y lo demás no existe." (p. 364)
"Siempre digo que me escapé de mi casa buscando libertad, pero no es cierto. Casi nada de lo que digo es cierto. Me escapé de la casa para criar mis propias esclavitudes." (p. 377)
"Esos que salen con que no saben olvidar, lo único que deveras no olvidan es su puta soledad podrida..." (p. 380)
"Yo solamente entiendo la necesidad de una revolución si me dices que todos nos vamos ir a Las Lomas." (p. 388)
"Cuando hay una persona que te agrada, lo que más quieres es creerle cualquier cosa que te cuente." (p. 408)
"Que maldigas tus momentos más felices y no puedas dormir si no rezas por mí." (p. 478)
"Nadie vive tan cerca del ridículo como la clase media. Por eso nadie quiere quedarse ahí [...]" (p. 496)
"Nunca es igual decir: no quiero que me busques, a pensar: Ojalá no me encuentre." (p. 500)
"Está todo tan pinche corrompído que la decencia tiene que esconderse para sobrevivir." (p. 510)
"Me gustaría hablar de tulipanes, de la montaña rusa, de todo lo que me cambió la vida cuando te compré. ¿O prefieres que diga << cuando te conocí >>?" (p. 513)
"Todo lo que me gusta en la vida se compra, y vas a perdonarme pero tú no eres nadie para ser la excepción." (p. 515)
"(Saber: qué verbo amargo.)" (p. 529)
El luto humano
De: Revueltas, José, El luto humano, Ed. Era, México, 1981.
"La muerte tomaba con frecuencia esa forma de reptil inesperado. Agredía a mansalva y agrandándose simplemente para dejar la mordedura y retroceder a su rincón húmedo. Una víbora con ojos casi inexpresivos de tan fríos, luchando, sujeta por el águila rabiosa, invencibles ambas en ese combatir eterno y fijo sobre el cacto doloroso del pueblo cubierto de espinas." (p. 35)
"La insensata soberbia temeraria. El afán de inmortalidad; la locura de vivir más allá de la vida: todo lo que no era someterse, crecer, animar dentro del proceso de la humilde vida, siempre dispuesta a negarse y desaparecer, que Dios había hecho para Él mismo, quizá, mejorar con el sacrificio y entrega total de sus hijos, había sido abatido por "el brazo de su poder". Ahora abatía el orgullo de estos seres, ahora llamaba a la puerta." (p. 53)
"Amar a Dios sobre todas las cosas... Lo amarás por encima de todas las cosas. Por encima de tu madre, de tu esposa, de tu hijo, de tu hermano, porque eso que amas, en verdad, es tu sufrimiento, las lágrimas que te salen, la entraña que se te pudre pudre lentamente." (p. 68)
"... ¿Y por qué no despreciarás a tu prójimo como a tí mismo? Pues toda la vida es acumulación de desprecios hasta que sobreviene el desprecio final, el gran desprecio que es la muerte. Y doloroso como llama que ciega, el minuto de espanto en que la insoportable revelación se escucha: nunca amaste, antes bien despreciaste en todas tus acciones: cuando luchabas por la riqueza o la gloria o creíste trabajar por tus semejantes. Y el hombre no oye esta voz sino hasta un segundo antes, cuando ya es imposible volver atrás y comenzar de nuevo." (p. 71)
"Reposaban todos dentro de su respectivo ataúd, féretros con piernas, limitados sobre aquella azotea desnuda." (p. 84)
"¿Qué significado tenia el que alguien apareciese en la existencia si lo esencial era lo contrario, el desaparecer, cuando con ello se renueva la condición fatal del hombre?" (p. 88)
"No somos una sociedad de socorros mutuos sino un sindicato revolucionario..." (p. 157)
"pero yo sé que todo ese olor lo tengo en mí y no debía taparme la naríz. Yo sé que guardo toda la miseria y toda la grandeza del hombre dentro de mi propio ser. Que defeco y eyaculo y puedo llenarme de pus el cuerpo entero. Cuando lo reconozco me dan ganas de llorar, lloraría como nadie lo ha hecho en toda la historia humana de poder aspirar el nauseabundo olor de mi propia carne entre las llamas o presa de las corrientes eléctricas de una bestial silla homicida, porque ése es mi olor, y el olor del criminal ejecutado era el propio olor mío, a cerdo en llamas y cabellos y grasa ardiendo." (p. 184)
"La muerte tomaba con frecuencia esa forma de reptil inesperado. Agredía a mansalva y agrandándose simplemente para dejar la mordedura y retroceder a su rincón húmedo. Una víbora con ojos casi inexpresivos de tan fríos, luchando, sujeta por el águila rabiosa, invencibles ambas en ese combatir eterno y fijo sobre el cacto doloroso del pueblo cubierto de espinas." (p. 35)
"La insensata soberbia temeraria. El afán de inmortalidad; la locura de vivir más allá de la vida: todo lo que no era someterse, crecer, animar dentro del proceso de la humilde vida, siempre dispuesta a negarse y desaparecer, que Dios había hecho para Él mismo, quizá, mejorar con el sacrificio y entrega total de sus hijos, había sido abatido por "el brazo de su poder". Ahora abatía el orgullo de estos seres, ahora llamaba a la puerta." (p. 53)
"Amar a Dios sobre todas las cosas... Lo amarás por encima de todas las cosas. Por encima de tu madre, de tu esposa, de tu hijo, de tu hermano, porque eso que amas, en verdad, es tu sufrimiento, las lágrimas que te salen, la entraña que se te pudre pudre lentamente." (p. 68)
"... ¿Y por qué no despreciarás a tu prójimo como a tí mismo? Pues toda la vida es acumulación de desprecios hasta que sobreviene el desprecio final, el gran desprecio que es la muerte. Y doloroso como llama que ciega, el minuto de espanto en que la insoportable revelación se escucha: nunca amaste, antes bien despreciaste en todas tus acciones: cuando luchabas por la riqueza o la gloria o creíste trabajar por tus semejantes. Y el hombre no oye esta voz sino hasta un segundo antes, cuando ya es imposible volver atrás y comenzar de nuevo." (p. 71)
"Reposaban todos dentro de su respectivo ataúd, féretros con piernas, limitados sobre aquella azotea desnuda." (p. 84)
"¿Qué significado tenia el que alguien apareciese en la existencia si lo esencial era lo contrario, el desaparecer, cuando con ello se renueva la condición fatal del hombre?" (p. 88)
"No somos una sociedad de socorros mutuos sino un sindicato revolucionario..." (p. 157)
"pero yo sé que todo ese olor lo tengo en mí y no debía taparme la naríz. Yo sé que guardo toda la miseria y toda la grandeza del hombre dentro de mi propio ser. Que defeco y eyaculo y puedo llenarme de pus el cuerpo entero. Cuando lo reconozco me dan ganas de llorar, lloraría como nadie lo ha hecho en toda la historia humana de poder aspirar el nauseabundo olor de mi propia carne entre las llamas o presa de las corrientes eléctricas de una bestial silla homicida, porque ése es mi olor, y el olor del criminal ejecutado era el propio olor mío, a cerdo en llamas y cabellos y grasa ardiendo." (p. 184)
La muerte en el alma
De: Sartre. Jean-Paul, La muerte en el alma, Ed. Losada, Buenos Aires, 1975
"Soy buena con todo el mundo por orgullo, y dura con él porque me pertenece." (p. 22)
"Pero la multitud nos ha aprisionado y, como la multitud avanza, avanzamos; ya no somos más que patas de este interminable gusano." (p. 23)
"Habían perdido la guerra como se pierde el tiempo: sin darse cuenta de ello." (p. 37)
"Cuando se está triste, las razones de alegrarse se hacen tristes y uno se alegra tristemente." (p. 49)
"- No tenía tiempo para dedicarme a la política. Llegaba a casa agotado. Después, eran las disputas. Después, si tu te casas, es para dedicarte a tu mujer cada noche ¿no?
- Supongo.
- ¿Entonces?
- Nada. Es así como se pierde una guerra." (p. 75)
"El cielo estaba dulce como una mujer; había subido al cielo todo el amor de la tierra." (p. 91)
"El peor peligro para mí es la belleza [...] La belleza, las más hábil de las asechanzas [...]" (p. 116)
"- Soy un aficionado a las almas -dijo Daniel sonriendo. Y añadió con emoción-: La tuya tiene que ser exquisita, siempre que sea liberada de cuanto la estorba." (p. 128)
"Lo destruiriemos todo. Pero no con palabras sino con actos. Todo lo que has recibido de otros se disipará en humo. Lo que quede serás tú." (p. 129)
"¿Hace falta que los hombres lo hayan perdido todo, hasta la esperanza, para que pueda leerse en sus ojos que el hombre podría ganar?" (p. 138)
"He aquí que llega el tiempo de los asesinos." (p. 141)
"El cuerpo, elcuerpo mortal, bosque de deseos..." (p. 230)
"... porque la desesperanza no es solamente un pecado contra la bondad divina. Los mismos descreídos convendrán conmigo en que es un atentado del hombre contra sí mismo y, si cabe decirlo, un suicidio oral." (p. 234)
"¿Se tiene acaso el derecho de decir alguna vez que no se puede hacer nada?" (p. 275)
"Soy buena con todo el mundo por orgullo, y dura con él porque me pertenece." (p. 22)
"Pero la multitud nos ha aprisionado y, como la multitud avanza, avanzamos; ya no somos más que patas de este interminable gusano." (p. 23)
"Habían perdido la guerra como se pierde el tiempo: sin darse cuenta de ello." (p. 37)
"Cuando se está triste, las razones de alegrarse se hacen tristes y uno se alegra tristemente." (p. 49)
"- No tenía tiempo para dedicarme a la política. Llegaba a casa agotado. Después, eran las disputas. Después, si tu te casas, es para dedicarte a tu mujer cada noche ¿no?
- Supongo.
- ¿Entonces?
- Nada. Es así como se pierde una guerra." (p. 75)
"El cielo estaba dulce como una mujer; había subido al cielo todo el amor de la tierra." (p. 91)
"El peor peligro para mí es la belleza [...] La belleza, las más hábil de las asechanzas [...]" (p. 116)
"- Soy un aficionado a las almas -dijo Daniel sonriendo. Y añadió con emoción-: La tuya tiene que ser exquisita, siempre que sea liberada de cuanto la estorba." (p. 128)
"Lo destruiriemos todo. Pero no con palabras sino con actos. Todo lo que has recibido de otros se disipará en humo. Lo que quede serás tú." (p. 129)
"¿Hace falta que los hombres lo hayan perdido todo, hasta la esperanza, para que pueda leerse en sus ojos que el hombre podría ganar?" (p. 138)
"He aquí que llega el tiempo de los asesinos." (p. 141)
"El cuerpo, elcuerpo mortal, bosque de deseos..." (p. 230)
"... porque la desesperanza no es solamente un pecado contra la bondad divina. Los mismos descreídos convendrán conmigo en que es un atentado del hombre contra sí mismo y, si cabe decirlo, un suicidio oral." (p. 234)
"¿Se tiene acaso el derecho de decir alguna vez que no se puede hacer nada?" (p. 275)
Los excluidos
De: Jelinek, Elfriede, Los excluidos, Ed. Mondadori, Madrid, 1992
"De ahí alguna vez surge un genio que encuentra alimento en la indigencia y cuyas fronteras la marca la locura. De la indigencia pretende salir a toda costa, de la locura no siempre llega a evadirse [...] en medio de su podredumbre evoluciona un genio..." (p. 12)
"Anna argumenta que el placer simboliza la muerte del deseo porque representa, simultáneamente, su apogeo, su meta y su fin." (p. 17)
"Rainer le dice que tenga en cuenta que el deseo de amar se transforma en deseo de ser amado. Y que quiere ver florecer su cuerpo hasta sentir repugnancia." (p. 12)
"Cada minuto entero alberga en su interior el declive de una historia claudicante y quebrantada." (p. 89)
"Se ha quedado parado en el estanque donde la muerte deposita un gorrito de marinero sobre la cara del niño muerto." (p. 95)
"Reiner dice que posiblemente se quite la vida. Seguro que con esto atrae sobre sí la atención de Sophie. De no ser así se desintegrará completamente y desaparecerá. El mundo entraña una dulce indiferencia, dice Camus. Cuando a uno le roban la esperanza lo único que tiene en sus mano es el presente, uno pasa a convertirse en la realidad misma y todos los demás son comparsas. De todos modos, eso ya lo son." (p. 200)
El marino que perdió la gracia del mar
De: Mishima, Yukio, El marino que perdió la gracia del mar, Alianza editorial, Madrid, 2003.
"Cuando coja sus pechos, se acurrucarán contra mis palmas con pesadez sudorosa y magnífica. Me siento responsable de la carne de esta mujer, pues me desgarra dulcemente como lo hacen otras cosas que son mías. Me estremece la dulzura de su presencia: cuando me sienta temblar se volcará como la hoja de un árbol sacudido por el viento y dejará que yo vea el lado vacío de sus ojos" (p. 47)
"No saben ni la definición de peligro. Creen que peligro significa algo físico, hacerse un rasguño y que salga un poco de sangre y los periódicos armando un alboroto. Bien, pues eso no tiene nada que ver con el peligro. El verdadero peligro no radica sino en vivir. Claro está que vivir no es más que el caos de la existencia, y más aún: es el afán loco y erróneo de ir desmantelando instante a instante la existencia hasta ver restaurado el caos inicial, y entonces, con la fuerza que da la incertidumbre y el miedo originado por el caos, volver a recrear instante a instante la existencia. No hay cosa más peligrosa que ésa. La existencia, en sí misma, no comporta ningún miedo, ni ninguna incertidumbre, pero el vivir crea ambas cosas. Y, fundamentalmente, la sociedad carece de sentido, es un baño romano en el que todos se mezclan. Y la escuela, el colegio, no es sino una sociedad en miniatura, Por eso nos están dando órdenes continuamente. Un puñado de ciegos nos dice lo que tenemos que hacer, y hace trizas nuestras ilimitadas facultades." (p. 54)
"Todos los pútridos olores que despiden los hombre que habitan en tierra: el hedor de la muerte." (p. 131)
""Papá, ¿existe alguna finalidad en la vida?" Ya veis adónde quería ir a parar, ¿no?; lo que en realidad quería decir era: Padre, ¿puedes darme siquiera una razón para seguir viviendo? ¿No será mejor desaparecer cuanto antes? [...] se limitó a mirarme sorprendido y con ojos de loco. Odio ese tipo de ridícula sorpresa adulta. [...] "Nadie va a proporcionarte una finalidad n la vida; tienes que encontrar una por tí mismo"." (pp. 133-134)
"Inmerso aún en su sueño, Ryuji apuró el té tibio. Sabía amargo. La gloria, como todo el mindo lo sabe, tiene un sabor amargo." (p. 174)
"Cuando coja sus pechos, se acurrucarán contra mis palmas con pesadez sudorosa y magnífica. Me siento responsable de la carne de esta mujer, pues me desgarra dulcemente como lo hacen otras cosas que son mías. Me estremece la dulzura de su presencia: cuando me sienta temblar se volcará como la hoja de un árbol sacudido por el viento y dejará que yo vea el lado vacío de sus ojos" (p. 47)
"No saben ni la definición de peligro. Creen que peligro significa algo físico, hacerse un rasguño y que salga un poco de sangre y los periódicos armando un alboroto. Bien, pues eso no tiene nada que ver con el peligro. El verdadero peligro no radica sino en vivir. Claro está que vivir no es más que el caos de la existencia, y más aún: es el afán loco y erróneo de ir desmantelando instante a instante la existencia hasta ver restaurado el caos inicial, y entonces, con la fuerza que da la incertidumbre y el miedo originado por el caos, volver a recrear instante a instante la existencia. No hay cosa más peligrosa que ésa. La existencia, en sí misma, no comporta ningún miedo, ni ninguna incertidumbre, pero el vivir crea ambas cosas. Y, fundamentalmente, la sociedad carece de sentido, es un baño romano en el que todos se mezclan. Y la escuela, el colegio, no es sino una sociedad en miniatura, Por eso nos están dando órdenes continuamente. Un puñado de ciegos nos dice lo que tenemos que hacer, y hace trizas nuestras ilimitadas facultades." (p. 54)
"Todos los pútridos olores que despiden los hombre que habitan en tierra: el hedor de la muerte." (p. 131)
""Papá, ¿existe alguna finalidad en la vida?" Ya veis adónde quería ir a parar, ¿no?; lo que en realidad quería decir era: Padre, ¿puedes darme siquiera una razón para seguir viviendo? ¿No será mejor desaparecer cuanto antes? [...] se limitó a mirarme sorprendido y con ojos de loco. Odio ese tipo de ridícula sorpresa adulta. [...] "Nadie va a proporcionarte una finalidad n la vida; tienes que encontrar una por tí mismo"." (pp. 133-134)
"Inmerso aún en su sueño, Ryuji apuró el té tibio. Sabía amargo. La gloria, como todo el mindo lo sabe, tiene un sabor amargo." (p. 174)
Suicidios ejemplares
De: Vila-Matas, Enrique, suicidios ejemplares, Ed. anagrama, Barcelona, 2004
"No existe, además, ni la menor posiblilidad de alcanzar la plenitud. Y es ridículo ser adulto, y absurdo que haya aún quien diga que se siente pletórico de vida" (p. 14)
"¿a dónde van a parar la pelucas cuando mueren?" (p. 47)
"Su corazón de suicida enamorado." (p. 61)
"Cada hombre lleva escrita en la propia sangre la fidelidad de una voz y no hace más que obedecerla, por muchas derogaciones que la ocasión le sugiera." (p. 68)
"Escucho el oleaje mientras siento que toda la tarde cabe en una mirada, en una sola mirada de sosiego." (p. 77)
"Lo que hace soportable la vida es la idea de que podemos elegir cuándo escapar." (p. 97)
"Eligió el salto desde el campanario porque dijo que contenía una especie de rebelión hacia nuestra condición humana, tan privada de la posibilidad del vuelo." (p. 97)
"También los cansados tenemos corazón, también los cansados nos enamoramos alguna vez." (p. 107)
"Porque no sé si sabes que la muerte es la verdad del amor, del mismo modo que el amor es la verdad de la muerte." (p. 111)
"[...] la soledad es imposible, pues está poblada de fantasmas." (p. 123)
"No existe, además, ni la menor posiblilidad de alcanzar la plenitud. Y es ridículo ser adulto, y absurdo que haya aún quien diga que se siente pletórico de vida" (p. 14)
"¿a dónde van a parar la pelucas cuando mueren?" (p. 47)
"Su corazón de suicida enamorado." (p. 61)
"Cada hombre lleva escrita en la propia sangre la fidelidad de una voz y no hace más que obedecerla, por muchas derogaciones que la ocasión le sugiera." (p. 68)
"Escucho el oleaje mientras siento que toda la tarde cabe en una mirada, en una sola mirada de sosiego." (p. 77)
"Lo que hace soportable la vida es la idea de que podemos elegir cuándo escapar." (p. 97)
"Eligió el salto desde el campanario porque dijo que contenía una especie de rebelión hacia nuestra condición humana, tan privada de la posibilidad del vuelo." (p. 97)
"También los cansados tenemos corazón, también los cansados nos enamoramos alguna vez." (p. 107)
"Porque no sé si sabes que la muerte es la verdad del amor, del mismo modo que el amor es la verdad de la muerte." (p. 111)
"[...] la soledad es imposible, pues está poblada de fantasmas." (p. 123)
Los ex-hombres
De: Gorki, Máximo. Los ex-hombres, Ediciones Ela, México, 1981.
"Es probable que hablando como lo hacían, pensaran de otro modo. Es un singular rasgo de aquellas gentes: en su íntimo trato aspiran a parecer peores de lo que son en realidad.
El hombre que en sí no tiene nada bueno, en ocasiones gusta presumir con sus maldades." (p. 27)
"-¿A mí? ¡Yo perecí por amor a la vida, idiota! Amaba la vida..., mientras que el comerciante la detesta. Justamente por eso no le soporto... Para nada entra en esto mi nobleza. Hasta, si deseas saberlo, te diré que yo no soy noble, sino que soy un hombre decaído de mi calidad de hombre. Ahora me burlo de todo, de todos, y la vida se me figura una querida que me abandonó... Por esto la desprecio, por esto me es completamente indiferente." (p. 29)
"Hablaban de su pasado, pero evocaban raras veces el rcuerdo, y siempre en tono burlón... Posible es que tal manera de pensar fuese racional, porque, en la mayoría de las gentes, el recuerdo dibilita la energía para el presente, minando la esperanza en el porvenir." (p. 32)
"La pesada puerta de la taverna en que me hallaba sentado ante Orlof se abría a cada instante, y al hacerlo, exhalaba pequeños gritos que se hubieran llamado voluptuosos. Y en el interior de la taberna evocaba la visión de una inmensa boca que, lentamente pero de un modo cierto, íbase tragando a los desgraciados." (p. 145)
Abbadon el exterminador
De: Sabato, Ernesto, Abbadon el exterminador, Ed. Oveja Negra, Colombia, 1984
"Cualquier historia de las esperanzas y desdichas de un solo hombre, de un simple muchacho desconocido, podía abarcar a la humanidad entera, y podía servir para encontrarle un sentido a la existencia, y hasta para consolar de alguna manera a esa madre vietnamita que clama por su hijo quemado" (p. 12)
"Alguien tal vez como el propio Sabato frente a esa clase de implacables adolescentes, dominado no sólo por su propia ansiedad de absoluto sino también por los demonios que desde sus antros siguen presionándolo, personajes que alguna vez salieron de sus libros, pero que se sienten traicionados por las torpezas o cobardías de su intermediario; y avergonzado él mismo, el propio sabato, por sobrevivir a esos seres capaces de morir o matar por odio o amor o por su empeño de desentrañar la clave de la existencia. Y avergonzado no sólo por sobrevivirlos sino por hacerlo con ruindad, con tibias compensaciones. Con el asco y latristeza del éxito." (p. 13)
"Sólo el arte de los otros artístas te salva en esos momentos, te consuela, te ayuda. Sólo te es útil (qué espanto!) el padecimiento de los seres grandes que te han precedido en ese calvario." (p. 99)
"Somos dioses cuando soñamos y mendigos cuando estamos despiertos" (p. 101)
"... quizá no seas un escritor de tu tiempito, pero serás un artista de tu tiempo, del apocalipsis del que de alguna manera deberás dejar testimonio, para salvar tu alma." (p. 114)
"Un sueño, [...] es siempre una pura verdad. Cómo puede mentir? Lo mismo pasa con el arte cuando es profundo. Una doctrina de derecho puede ser una mistificación , puede ser el instrumento que usa una clase plivilegiada para eternizarse legalmente. Pero cómo puede ser una mistificación el QUIJOTE?" (p. 179)
"... aún sin transmigraciones, el alma envejece mientras el cuerpo descansa, por su visita a los antros infernales en la noche. Motivo por el cual se suelen observar hasta en niños miradas y sentimientos o pasiones que sólo pueden explicarse mediante esa turbia herencia de murciélago o de rata, o por esos descensos nocturnos al infierno, descensos que calcinan y agrietan el alma, mientras el cuerpo que duerme se mantiene joven y engaña a esos doctores que consultan sus manómetros , en lugar de escrutar sutiles signos en sus movimientos o en el brillo de sus ojos. Porque esa calcinación, ese encanallamiento es posible detectarlo en cierto temblor al caminar, en alguna torpeza, en peculiares pliegues de la frente; pero también, o sobre todo, en la mirada, ya que el mundo que observa no es más el del chico inocente sino el de un monstruo que ha presenciado el horror." (p. 333)
"Ese hombre extraño y misterioso! Nacido culpable como yo. Porque he venido al mundo con una mala conciencia, con miedo a todo, a los hombres, a la vida. Creo que he cometido algo malo antes de haber nacido" (p. 358)
"Porque el deseo de vivir es así: incondicional e insaciable." (p. 400)
"Ernesto Sabato
Quiso ser enterrado en esta tierra
con una sola palabra en su tumba
PAZ" (p. 421)
(Por cierto, ¿cuál habrá sido el epitafio en la tumba de Sabato? No lo sé, pero sin duda merecía haber sido el anterior. Descance en PAZ)
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