"Todas la partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, ailjibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo... Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, asterión."

Jorge Luis Borges, La casa de Asterión.
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Tergiversación-es de la memoria



A partir de 1923, el artista alemán Kurt Schwitters trabajó en lo que él mismo llamaría “la obra de toda una vida”. Se trata de una intervención en su propia casa basada en la transformación física del interior por medio de ensambles que fue sobreponiendo dentro de la casa original. Estos añadidos fueron cambiando y reconfigurando el lugar durante años. Recovecos, recuerdos, zonas morfológicamente extrañas hicieron de este proyecto una caverna que recordando a Deleuze y Guattari, evocan la idea del pliegue interior en su manifestación tectónica. Esta obra que fue destruida en los bombardeos a Hannover, Alemania en 1945, y que a su vez fue acusada por los nazis como “arte degenerado”, ha marcado e influenciado el trabajo de un gran número de artistas, que incluso, han intentado reconstruir.

 
Merzbau (fragmento). Kurt Schwitters, Hannover, Alemania. 
Fotografía de Wilhelm Redemann, 1933.

El trabajo de Schwitters ha sido un excelente ejemplo de mezclar el trabajo artístico con la vida cotidiana. Lo que demostró fue que estas acciones pueden encaminar a la desmaterialización de ciertas fronteras como lo son la relación artista-creador a artista como un ensamble más de la obra, así también obra-espectador a participante-realizador de la obra.

El siguiente ejercicio fue una aproximación experimental a lo antes citado, pero con sus propios matices contemporáneos.
 
Tomando como metáfora las hojas que caen de los árboles en otoño a los recuerdos, al corte entre lo que se convierte en pasado y lo que retoma uno mismo como presente; me di a la tarea de recoger las hojas secas que encontré en mi camino diario por ciertas calles de la ciudad. Junté (con gran y valiosa ayuda) bolsas que fui guardando hasta completar las necesarias como para tapizar el piso de la zona pública de mi departamento.
Si bien una hoja seca sirve de análogo con los recuerdos, hacía falta materializar esta idea. Lo primero en mente fue recurrir a fotografías y mezclarlas con las hojas. Sin embargo, en mi trabajo artístico he intentado recurrir al trabajo colectivo con la finalidad de desaparecer en lo posible la figura del “espectador”, así como también ser un agente en la lucha por no recrudecer más las ya de por sí complicadas relaciones sociales. En una ciudad como lo es la Ciudad de México (y lo son muchas otras), el nivel de estrés y neurosis son alarmantes. Es necesario aclarar que uno como artista (arquitecto, músico, escultor, pintor, etc…) nunca va a poder revertir esta situación, pero sí evitará potencializarla.
Hice una convocatoria a diversos amigos a reunirnos en mi departamento para convivir y festejar una “intervención” en mi propia casa. Lo que parecía una reunión común y corriente, era para mí la oportunidad idónea para experimentar con los estímulos sociales por medio del arte. Utilizando los recursos de las redes sociales, me metí en el facebook de cada uno de los invitados y les robé sus fotos, para posteriormente manipularlas y tergiversarlas ¿De qué modo? Hice fotomontajes digitales en donde cambié las caras y los cuerpos, resultando de ello una mezcla (extraña, he de decirlo) de personajes que en la mayoría de los casos no se habían visto nunca. De este modo una fotografía que es el recuerdo de alguien, de pronto era el recuerdo “no recordado” de otra, o salía con amigos suyos que ahora eran desconocidos. Estas fotografías distorsionadas, las pegué directamente en el piso y sobre ellas coloqué las hojas secas, de este modo, el interior fue una sorpresa.

 
"Tergiversación-es de la memoria". Detalle de Fotografías sobre el piso.
Fotografía: Mercus Mevel. 

"Tergiversación-es de la memoria". Detalle de Fotografías sobre el piso.
Fotografía: Mercus Mevel. 

La impresión de ver la sala repleta de hojas fue fuerte. Quité los cuadros que había en las paredes y sólo dejé el vacío con las hojas. Parecía un panteón onírico: una infinitud de cadáveres se abultaba en el piso donde se ahogaba la madera.

"Tergiversación-es de la memoria".
Fotografía: Mercus Mevel. 


"Tergiversación-es de la memoria".
Fotografía: Mercus Mevel. 


"Tergiversación-es de la memoria".
Fotografía: Mercus Mevel.

El día de la reunión esta escena se presentó de manera violenta a los invitados. Algunos caminaron sobre las hojas, comenzaron a reconocer el lugar, a apropiarse de él. Sin embargo, la sorpresa esperaba debajo de ellos. Hice una presentación un tanto escueta de lo que se trataba, cuando comenté que debajo de las hojas se hallaban sus recuerdos, la sorpresa estalló en los ojos y la boca de varios de los asistentes. Los invité a caminar y buscarse debajo del escombro otoñal. Fue una experiencia muy singular escuchar el crujir de las hojas en un interior en donde jamás se hubiera pensado. El sonido de las hojas al mezclarse con las voces de los invitados, hizo que la atmósfera se rodeara de un aire místico, como un bosque invisible rodeado de vigorosas aguas.

"Tergiversación-es de la memoria".

Fotografía: Iván Parra.

"Tergiversación-es de la memoria".

Fotografía: Iván Parra.

"Tergiversación-es de la memoria".

Fotografía: Iván Parra.

"Tergiversación-es de la memoria".

Fotografía: Iván Parra. 

"Tergiversación-es de la memoria".

Fotografía: Carlos H. Luna.



"Tergiversación-es de la memoria".

Fotografía: Josue Lee.



"Tergiversación-es de la memoria".

Video. Presentación de la intervención.


"Tergiversación-es de la memoria".

Video. Reacciones de la intervención.



"Tergiversación-es de la memoria".

Video. Entrevistas.

La realidad parece ser una gran maquinaria pesada en donde un pequeño engrane dañado no para al sistema. Esta aplastante condición se mostró en este ejercicio. Después de haberse encontrado cada uno y haber encontrado y relacionado los rostros de las fotografías con los de la propia reunión, el olvido apareció con su obstinada paciencia, la cotidianidad festiva surgió de unas bocinas que invitaron al “público” a bailar sobre sus propios recuerdos. De este modo las hojas comenzaron a despedazarse, a convertirse en polvo y expandirse en medio de las piernas de aquellos que intentaron mostrar sus mejores pasos de baile, o en su caso, no pudieron despreciar la invitación a menear el cuerpo muy cerca de otro. No estuvo mal, hubo gente (aunque poca), que se animó a platicar con algún desconocido, a sonreírle y otras, como siempre, tan sólo miraron espaldas y dejaron escapar algún deseo.
El discurso en esta intervención está lejos de ser posmodernista. Si bien, utilizo herramientas propias de este momento ideológico, me niego a reproducir su perspectiva nihilista y suicida, promoviendo situaciones que potencialicen alternativas o vislumbren la idea de que la realidad puede ser alterada. De este modo, “Tergiversación-es de la memoria”, es un llamado a alterar la realidad por medio de acciones colectivas, tan comunes y corrientes como una fiesta, en un departamento cualquiera, de una ciudad cualquiera, de un país con graves problemas sociales… como cualquiera.

Agradezco enormemente la colaboración de Tania V. Campos y Osvaldo Estrada en esta intervención, muchas gracias amigos.

Mercus Mevel.
 Ciudad de México, Diciembre de 2011.


Intervención en Hacienda de Caxcantla

La zona centro de Puebla se encuentra dentro del eje neovolcánico transversal. Es casi en su totalidad un valle que es interrumpido por diversos montes y cráteres pequeños en altura, los cuáles en su mayoría contienen agua. Además de los paisajes que brinda, la zona también es rica en leyendas. En particular me interesó la correspondiente a la Hacienda de Caxcantla.

El pueblo de Aljojuca es reconocido por su hermosa laguna-cráter, en la cual se puede pescar y acampar con tranquilidad. Saliendo de ese pueblo, a un par de minutos en auto, se encuentra ésta hacienda. Su arquitectura aunque colonial, tiene pequeñas muestras tardo-barrocas, la iglesia es el mejor ejemplo. Detrás de ésta se distribuye la hacienda: las habitaciones, los patios céntricos, las caballerizas, la zona de guardado de alimentos y dos aljibes de los que apenas sobrevive uno. La hacienda se encuentra en ruinas y el olvido es encarnado en maleza y sembradíos que poco a poco se comen al lugar.

Para los pobladores de Aljojuca y sus alrededores, la Hacienda de Caxcantla guarda dentro de sí historias que aún persisten de boca en boca:

"Se cuenta que el padre que presidía las misas en la iglesia de la hacienda, el cual era conocido como el padre García, era un hombre malévolo. Si alguna joven le gustaba, la mandaba a traer por la noche para abusar de ella, si resultaba de ello algún embarazo, mandaba a abortar, extrayendo el feto para dárselo de comer a los cerdos que se criaban en la hacienda. Lo mismo sucedía con quien no se le subordinaba.

Por las noches y en compañía de un gato negro, el padre García acostumbraba a cortar papel en forma de monedas. Al amanecer, el papel se había convertido en oro.
Los lugareños alrededor de esta región, cuentan que la gente que ha encontrado parte del tesoro escondido en la hacienda, ha escuchado una voz que dice: “o todo o nada”. Como es imposible llevarse todo el oro, jamás ha podido salir del lugar."
La leyenda anterior tiene variaciones, como por ejemplo que el padre García tenía un hermano gemelo que era el que se encargaba de hacer esas fechorías mientras que el padre dormía. O también, que según yo es la más creíble, que el padre García era un hombre que apoyaba las causas de los pobres y explotados en este lugar, por lo cual los hacendados crearon esa historia para que la gente dejara de creer en él y desistiera seguirle en el caso de alguna rebelión por él provocada.
Sin embargo, La leyenda se complementa con otro relato:
"En abril de 1920, se firma bajo la dirección de Álvaro Obregón el Plan de Agua Prieta, en donde se desconoce al gobierno de Venustiano Carranza. Más de tres cuartas partes del ejército constitucionalista se une a los sublevados.
Carranza huyó de la Ciudad de México en los primeros días del mes de mayo. Con el fin de continuar su mandato parte en tren para instalarse en Veracruz. La caravana fue atacada constantemente y le fue imposible continuar, en ella iba el tesoro de la nación: billetes, monedas y barras de oro y plata.
En la estación Aljibes en Puebla, Carranza decide partir a caballo hacia su natal Coahuila, atravesando la sierra norte de Puebla. En la comunidad de Tlaxcaltongo del mismo estado, la madrugada del 21 de mayo de 1920, un grupo de sublevados tomó el lugar y da fin a la vida de Carranza, quien se encontraba escondido en un jacal.
Sobre el tesoro de la nación, la gente de Aljojuca cuenta que antes de internarse en la sierra norte, Carranza se desvió de la estación Aljibes unos 20 kilómetros en línea recta hacia el oriente. En ese lugar se encuentra la hacienda de Caxcantla. Allí enterró el tesoro."

El hecho de que la hacienda se encuentre en tan malas condiciones no nada más es por el olvido, sino por aquellos buscadores de tesoros que han derrumbado muros por la excavaciones que han realizado en su propia búsqueda. Caminar dentro de la hacienda es difícil por la cantidad de perforaciones que hay en el suelo y para los supersticiosos puede ser una interesante aventura.

INTERVENCIÓN

Tomando en cuenta las leyendas que que hay acerca del lugar, decidí hacer una intervención en base a una instalación que rememorase las leyendas y se adaptara al lugar. Se hicieron varios recorridos, dentro de los cuales se ubicó dos lugares de gran potencialidad visual para la instalación. El último recorrido sin embargo, se hizo gracias a unos niños que se metieron por entre la maleza y guiaron hacia la iglesia, a la cual no se había podido acceder anteriormente en las visitas por falta de perspicacia rural.





La iglesia a pesar de su deterioro, todavía se levanta majestuosa. Su interior parece que nunca tuvo piso y que el cascarón (las paredes y pilastras), se encuentran enterradas; es decir que su suelo es térreo, desnivelado y con excavaciones, las cuales algunas fueron tapadas con más tierra formándo montículos, que hacen de la apariencia topográfica del interior de la iglesia algo más agreste.

No se dudó en escoger a aquel lugar como el sitio en donde se realizaría la instalación. Sin embargo, las ideas aún flotaban. Si bien la idea original se basaba en un lugar abstracto (que google earth ayudó a ubicar más en forma), el estar ahí era lo imprescindible para convertir a esa idea en algo concreto. Ya llevábamos de antemano herramientas y los objetos con los que se intervendría, pero la topografía y el medio (la arquitectura y el recorrido del sol) fueron los que comenzaron a guiarnos.

La instalación se realizó en dos días, sin contar los preparativos en el taller para realizar los objetos que le darían materialidad. ¿Cuáles eran esos objetos? Fueron círculos hechos de madera y pintados con laca dorada para asemejarlos a monedas, que al igual como se dice, lo hacía el padre García en su versión con papel. Se sujetaron a la tierra por medio de palos de madera pintados de negro, de manera que fueran una conexión con el suelo, es decir como ralas piernas.




 
La morfología se logró buscando la luz del sol y jugando con la topografía. De esta manera la instalación tiene un aspecto orgánico y logra que su recorrido sea lúdico. Las piezas están relacionadas entre sí por la altura, conforme su recorrido se pueden ver que suben y que bajan mirando hacia la luz del sol.



Otra intención que se pudo lograr, fue de que la disposición de las piezas aludiera al peregrinaje, en relacion directa con la iglesia y el peregrinaje que se hace a ésta en el mes de junio. Por ello las piezas parecen entrar al recinto dispersas y después concentrarse en su parte más delgada en dos columnas dirigiéndose hacia el altar, en donde se bifurcan aprovechando una excavación menor, en medio de la cual de erige una pieza individual y solitaria.



El movimiento formal de la instalación, se une al movimiento del sol, por lo cual la instalación parece cambiar a diferentes horas del día.










La instalación se acopló al lugar, y por ello se dejó en él. ¿Qué sucederá con ella? Talvez se pierda en el olvido, no sin antes atraer el interés de algunos lugareños curiosos; talvez los niños se irán llevando las monedas como desmitificando la leyenda del "todo o nada", pero con la paradoja de que la leyenda seguirá, la instalación no. Lo importante es que la obra se queda, es pública y pertenece al lugar y a sus habitantes. Ha de ser interesante regresar algún día y percatarse del resultado de las hipótesis. Por ahora tan sólo queda la documentación fotográfica y en video.