"Todas la partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, ailjibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo... Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, asterión."

Jorge Luis Borges, La casa de Asterión.
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Secreto a voces para Acorada

Secreto a voces para Acorada
Mercus Mevel 


I
Escribirte es la profesión del trapecista
Un ataque de risa antes del colapso.

II
Palabras vienen y desaparecen
Con el ritmo vacilante de una vela.

III
Es de noche Acorada             Es de silencio Acorada           Es de angustia Acorada
Y cuento las piedritas             Y cuento las veces                 Y cuento los días
Que no te di                           Que vi tu espalda                   Que quedan del año

IV
Uno                                                                                      Tres
Dos                                                                                      Cuatro
Dieciséis                                                                               Y no puedo dormir

V
Dos, tres                                Dos, tres                                 Dos, tres
Y siempre en medio               Y siempre el miedo                  Y vuelvo a contar

VI
¿Qué estoy diciendo?
¿Qué tormenta cae sobre esta hoja?
¿Cuántas voces alborotan las palabras?

VII
De noche                                                                            De día

Eres la verdad dolorosa                                                       Eres la mentira infame
Que se esconde en la almohada                                           Que me obstino en sostener

Tus palabras son acertijos                                                   Tu desdén
Que envenenan mi insomnio                                                 Es sabor en la herida

VIII
Me derrumbo                                                                     Me arrumbo
Herrumbre sin rumbo                                                          Rumba sin rumbo
Rumba arrumbada                                                              Herrumbre derrumbada

XIX
                                                      Te pienso

Y mitigo mi calidad de vida                                                  Y  sonrío en pleno delirio


X
Acorada impenetrable,
Soy el fantasma
Que quiere entrar por la puerta

XI
Estas palabras 
Tienen la adrenalina 
De un suicida

¿Hasta cuándo Acorada?
No quiero saberlo
¿Hasta cuándo?
Dímelo ya.








Invocación I

Mercus Mevel

 A Alejandra Pizarnik



Tu ausencia es la cruda palabra.
Tu ausencia
Ausencia






Breve descripción de Acorada

Breve descripción de Acorada
Mercus Mevel
























 I
Eres monzón que se aproxima
La palabra invisible que hiere a las nubes.


























II
De lejos te escucho Acorada
Y me engulle el dolor de los ahogados.


























III
Eres ojo extraviado de huracán;
Te encuentro y reposo
Con mi ancla ondeando en el viento

























IV
Tu sonrisa es la imagen borrosa
De un navío que desaparece,
Tu sonrisa
¿en dónde?


























V
Eres mar sin playa
Y yo el niño cansado del mundo,
Un suicida meditando
En la orilla del acantilado























VI
Eres mar Acorada,
Pero ¿qué estoy diciendo?
El mar es porque no me pertenece.

























Tristeza

Mercus Mevel


No hay tristeza comparada                         Clic
A la de la llave de mi baño
Todas las eternas noches
El eco de su eco llora,
Lágrima a lágrima,
Hasta juntarse,
Ejército
Acuoso                                                                                                     clic
Crepitante
Huye debajo,
Cree encontrar
Salida, alegría, paz;
Pero todo está oscuro
Un mundo diferente abajo                          clic
Donde los cabellos de los
Calvos se juntan y ríen
No son las ratas como
Piensan algunos,
Sin embargo
La llave                                                                                                    clic
Continúa
Gimiendo su
Infinita tristeza
Todas las noches
De cansado silencio
Desvelada su agonía,
Profundo el eco que no                              clic
Encuentra donde morir
Entonces me rindo
No puedo dormir
Y lloro con ella
Sabiendo
Que es                                                                                                       clic
Su tristeza
Y no la mía
La que no deja
Dormir a los vecinos
Ni a mí mismo como lo dice
El psiquiatra a quien entretengo.         clic

En ausencia de Riamobre


MERCUS MEVEL


Son mis propios gemidos
Los que le dan sonido a la noche,
Los que como coro de ángel caído
Festejan  el culto a la ceniza.
Soy yo inquisidor y mártir,
El rescoldo del fuego extinguido
En espera que de tanta traición a mí mismo,
Florezca en mis labios la mirada
Que sólo tu sonrisa le impone.



Reminiscencia cutánea


Mercus Mevel


























En los renglones de la piel
Guardo la caligrafía de tus labios.




























El sobreviviente

Mercus Mevel

Una nube de humo
invade la pequeña habitación
en la que me encuentro.

No alcanzo a ver las paredes,
tan sólo diviso un manto grisáceo
volar lerdamente alrededor de mí.

Resquicios de botellas
yacen desordenadamente en el piso
que parece absorberme.

Miro a los lados y nada existe.
Grito y nadie oye.

Tan sólo yo he quedado vivo
de ésta catástrofe…

… soy un miserable sobreviviente
de mi propia destrucción.


Resistencia


Mercus Mevel


Ya no te bastan los días nublados ni las noches profundas
Donde los sueños se ahogan en la almohada de mis manos;
Ni te conforma la tristeza de una llave de baño,
O el llanto de una antigua puerta.

Una risa lejana, talvez un perfume
Y ahí estás llamándome como el follaje al viento,
Con tu cara en cada sombra de la ausencia,
Dejándome una piedra en la cabecera de mis ensoñaciones.
Porque el olvido es un fósil que se niega a morir.

Me silbas desde la transparencia del silencio
Con la insistencia de una luna llena en el bosque.
Buscas mi aullido para completar las notas de tu canción mortuoria,
Mi alma para robustecer tu orgullo.
Cierro los ojos y te veo libar la eternidad acuosa que guardo en las manos,
Como un zancudo alimentándose de los influjos de la noche.

Dos estrellas de una vieja fotografía que encontré en el buró de la cama
Delatan a cada lágrima que el tiempo reza en mis ojos
Lo umbroso de tus pretensiones, el sopor de tu hervoroso aliento.

Resisto, no sé por cuánto tiempo,
Sobrellevo la angustia de disimular tu existencia.
Me pongo el disfraz de una fiesta que nunca tuve y sonrío,
Sabiendo que en el abismo de mis pensamientos hay una mano que me llama
Y no se cansará de llamarme hasta que por fin,
Mis pies se conviertan en el péndulo de un moribundo bosque.


Cobardía nocturna



Mercus Mevel


Cuando las sombras se desvanecen
Como una onda en el agua,
Miro a través de la ventana
Y me engullen crepúsculos sangrientos.

Los árboles gimen y se estremecen,
Agitan sus hojas intentando huir,
Mientras el horizonte fenece
Acribillado por lóbregas montañas.

Y yo, en esta frágil orilla,
Imaginando al poniente sereno,
Huyendo de la noche,
Escondido detrás de las sombras


Instantáneas I


MERCUS MEVEL

La noche cedía,
La música había apagado las luces
Y el fervor crujía en la boca de los astros.

Las manos me ardían de desearte,
Y mis cabellos te abrazaban con sus brazos
Mientras tú succionabas mi alma con un beso.

Hasta que llegó el sol,
Mostrándome tu cuerpo abierto
Como una fotografía instantánea.